16 de agosto de 2026
Retos
Hasta ahora esto funcionaba a toro pasado: ellos hacían (o no hacían), y yo repartía. Se acabó. Ahora también se puede jugar al revés.
Lánzale un reto. Escribes qué tiene que hacer, cuántos puntos se lleva si lo cumple y de cuánto tiempo dispone: desde inmediatamente hasta el día que elijas en el calendario. O sin plazo, que a veces la presión sobra.
Y se lo mandas por donde te lea. Sale un link y lo compartes por donde quieras: WhatsApp, Telegram, Instagram, un correo… lo que sea que abra tu hijo. Él no necesita la app, ni instalar nada, ni registrarse en ningún sitio. Toca el link y ahí está su reto, con el premio bien grande y el plazo corriendo.
Tú te enteras de todo. De que lo ha abierto, y de cuándo dice que está hecho.
Los puntos los sigues dando tú. Que él lo confirme no le da nada: solo te avisa para que vayas a comprobarlo con tus propios ojos. Entonces decides tú, y ahí sigue mandando el caprichoso e injusto criterio de siempre. ¿Que llegó tarde? Pues eso.
Y para que no se te despiste ninguno, los retos pendientes se quedan a la vista en su tarjeta hasta que los validas.