¿Quieres crear una app y no sabes por dónde empezar?

Tranquilo: nadie lo sabe la primera vez.

Llevo más de 20 años haciendo aplicaciones y esta es la guía que me habría gustado que alguien me diera a mí: sin jerga, sin tecnicismos, sin humo, sin medias verdades.

Si ya sabes lo que necesitas, pide presupuesto

De la idea a la primera versión

Todas las apps que usas a diario empezaron siendo mucho más pequeñas de lo que son hoy. Y ese es el secreto: no se empieza plantando un bosque, se empieza plantando un semillero.

A esa primera versión la llaman MVP (producto mínimo viable), pero el nombre da igual: es tu app con lo justo para probar tu idea en el mercado. Sin la pantalla de perfil con foto, sin el modo oscuro, sin las diez cosas que «ya que estamos» se van sumando y retrasan meses el lanzamiento.

Definir ese recorte es la decisión más importante de tu proyecto: qué construir primero, qué dejar para después y qué no construir nunca. Es lo primero que trabajo con cada cliente, antes de escribir una sola línea de código.

Si no sabes a dónde vas, no vas a ninguna parte. Y si no sabes qué es lo que quieres probar, no sabrás si tu idea funciona.

¿Cuánto cuesta hacer una app?

Depende del alcance, como el precio de una casa depende de sus metros. Esto es lo que de verdad mueve el precio:

Dos consejos, trabajes con quien trabajes: desconfía del presupuesto que te den sin hacerte preguntas, y desconfía del que no tiene fin («te voy cobrando por horas y ya veremos»). Yo trabajo al revés: presupuesto claro y cerrado antes de empezar. Y si tu idea puede probarse con menos app de la que me pides, te lo digo — muchas veces la primera versión es más pequeña y más barata de lo que imaginas.

¿Cuánto se tarda?

Menos de lo que crees, si la idea está clara y la primera versión está bien recortada.
Más de lo que te prometan, si no lo está.

El calendario no lo marca el código: lo marcan las decisiones. Algo bien definido puede estar en tus manos en semanas; la revisión de Apple y de Google añade unos días al final.

Lo que de verdad alarga un proyecto son los cambios de rumbo a mitad de camino — y eso se evita trabajando como te cuento un poco más abajo.

No hay nada peor para crear que ir sin un objetivo claro. Y sin saber decir no a lo que no es importante.

¿iOS, Android o web?

Los tres. Hoy no hace falta elegir ni pagar tres desarrollos: trabajo con React Native, una tecnología creada por Meta con la que la misma app funciona en iPhone, en Android y en el navegador.

Una sola app que cuidar, un código bastante unificado, y tú decides dónde publicar primero.

¿Qué equipo necesito?

Hace unos años te habría dicho: un diseñador, un par de programadores y alguien que los coordine. Hoy mi respuesta es otra.

Trabajo con desarrollo dirigido por especificaciones: primero escribimos un documento detallado de lo que vamos a construir, en lenguaje natural, y solo después llega el código, con las herramientas de IA haciendo el trabajo pesado bajo mi supervisión. Un desarrollador con experiencia funciona hoy como un equipo completo: mismo resultado, menos fricción y un solo interlocutor.

Si se necesita ayuda externa para diseño, desarrollo backend, marketing o lo que sea es mejor externalizarla y coordinarla bien. Sin coordinación y supervisión no hay proyecto que salga adelante.

La IA te ayuda mucho, pero no hay mayor riesgo que alguien sin criterio usando la IA para hacer cosas que no tienen sentido. El criterio de proyecto es lo que marca la diferencia: decidir qué se planta y qué se poda, qué se hace y qué no, qué se publica y qué se deja para después. Y eso sigue siendo un trabajo artesanal: decidir qué se planta y qué se poda sigue siendo muy artesanal.
Una IA sin criterio de proyecto detrás solo te llevará al desastre.

Los errores típicos del primer proyecto

Llevo veinte años viéndolos repetirse:

Y después de publicar, ¿qué?

Publicar no es terminar: es plantar. Los sistemas se actualizan, las tiendas cambian sus normas, tus usuarios piden cosas — una app viva necesita un jardinero.

Esa parte también la hago. Y no es una promesa vacía: mis propias apps crecen así, actualización a actualización, y lo cuento en público en sus blogs.

El blog de Nevera El blog de QVO El blog de Citas

Da el primer paso

No hace falta que traigas nada preparado: ni documento, ni diseño, ni tecnicismos. Cuéntame tu idea como se la contarías a un amigo y te digo, sin compromiso, por dónde empezaría y cuánto costaría.

Todo en lo que te puedo ayudar

nacho@yestoall.com