29 de agosto de 2026

De lejos y de cerca

El gráfico de tus tickets enseñaba doce meses y punto. El problema es que un mes es mucho tiempo: si haces la compra grande cada dos semanas, todo eso se apelmaza en una sola barra que no te cuenta nada. Sabías cuánto habías gastado en agosto, pero no cuándo.

Ahora eliges con qué detalle mirarlo. Debajo de las barras hay un selector nuevo: semanas, quincenas o meses. Los meses siguen dándote el año entero de un vistazo; las quincenas cubren medio año; las semanas te enseñan los últimos tres meses con el detalle suficiente para ver tu ritmo real — esa semana que se disparó, las dos que casi no compraste.

Y al cambiar, las barras se transforman. No desaparecen para que aparezcan otras: crecen y encogen hasta su nueva altura, porque es el mismo dinero de siempre, solo que repartido de otra forma.

La pantalla del diario ya se llama NOVEDADES, que es lo que es.

Y un puñado de detalles de jardinería: la mancha del fondo respira mejor por arriba, los avisos que te enseñan los gestos ocultos reparten su texto en dos filas y el «no tienes nada en la lista» ya no grita como un titular.

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